Casa de la Conferencia de Wannsee
Memorial


 


 

1. La dictatura en Alemania

 

El 30 de enero de 1933 Adolf Hitler y sus seguidores asumen el poder con la ayuda de la derecha conservadora, firmemente decididos a abusar de ese poder y a no renunciar a él nunca más. La entrega de la República a las manos de sus destructores marca el final de un proceso que se inició mucho antes.

El movimiento ultranacionalista y racista que se había dado el nombre de "Partido Obrero Nacional Socialista Alemán" (NSDAP) no poseía un programa originario. Se presentaba como anticapitalista, pero en su ideología se concentraban todas las tendencias reaccionarias de la época.

Lo nuevo del NSDAP, y que lo convertía en la fuerza dominante del movimiento opositor antiparlamentario, era, ante todo, su estilo agresivo de propaganda, que se servía de todos los medios de la publicidad moderna; su organización militar de partido militante, y la pretensión totalitaria de reclamar para sí todo el poder en el Estado.

En todos los ámbitos el partido continuaba la línea de las doctrinas tradicionalmente hostiles a ideas progresivas y emancipadoras. Su antisemitismo radical se basaba en la teoría de la "superioridad de la raza blanca", destinada a gobernar, que había sido desarrollada como justificación del colonialismo europeo.

El mito de la "sangre aria" como fundamento de una "comunidad nacional" alemana, más allá de todo antagonismo de clase; la pretensión de asumir un papel de liderazgo en la política mundial; la reclamación de un "espacio vital" en el Este, y la eliminación de los judíos, eran todas ideas que se remontaban a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Numerosas asociaciones tenían ya por entonces en sus estatutos un párrafo que estipulaba que para hacerse socio era requisito indispensable ser de "sangre aria", excluyendo, por tanto, a los judíos. Tanto bajo el Imperio como durante la República de Weimar, los precursores del racismo proclamaban las tesis que llegarían a ser doctrina y ley del Estado después de 1933.

Los temores al capitalismo moderno y al movimiento obrero, la decepción causada por la derrota de la Primera Guerra Mundial y el sueño de alcanzar nuevo poder militar y grandeza nacional estaban muy difundidos, y la propaganda nazi supo manipularlos. Para muchos alemanes, sometidos a una educación tradicional, basada en la concepción del respeto a las órdenes y a la jerarquía, la exigencia de crear un estado soberano autoritario (Führerstaat), guiado por un jefe (Führer), parecía ser el retorno a la normalidad.

Con sus eslóganes, Hitler captó el espíritu de la época y encontró el oído de las masas. También recibió el apoyo de grandes sectores de las élites políticas y del sector privado, que no habían aceptado nunca la República de Weimar y creían que el régimen hitleriano sería el mejor garante de sus intereses. Hitler pudo liquidar a la democracia porque había muy pocos dispuestos a defenderla.

 

 

 

 


 

1. Los precursores

 

En 1853 Gobineau funda la teoría moderna de la razas. Le siguen H. St. Chamberlain en 1898 y Th. Fritsch en 1907, cuyas publicaciones antisemitas son muy leídas. A. Dinter vulgariza al antisemitismo en una novela popular, que ya en 1922 tiene una edición de 200.000 ejemplares. En 1920 aparece el folleto programático de Binding y Hoche, con una apología de la "eutanasia", y en 1921 la obra de referencia de la época sobre la "higiene racial" de Bauer, Fischer y Lenz, que tendrá una gran influencia en Hitler. El ensayo de divulgación "científica" sobre la teoría de las razas, de Günther, conocido como "Rasse-Günther", alcanza una edición de 270.000 ejemplares entre 1922 y 1943.

 

 

 

2. Hitler en el poder

 

En 1933, en el estadio de Grunewald de Berlín y en muchos otros lugares de Alemania, millones de personas levantan el brazo para el saludo hitlerista. Otros, en cambio, se están con los dos brazos en alto, cara a cara con las SA (Sturmabteilungen), que se los llevaron por la fuerza a sus locales operativos (bares habituales de las SA). Con la asunción del NSDAP al poder comienza el terror contra todos aquellos que no comparten la ideología nazi. Los comunistas, socialdemócratas y sindicalistas son las primeras víctimas. Más tarde será perseguido quienquiera que se oponga al régimen.

 

 

 

3. Los iniciadores

 

En 1923 Rosenberg presenta su teoría del "complot judío mundial". En 1925 Hitler revela sus planes en un texto panfletista titulado Mein Kampf (Mi lucha). Casi nadie lo lee y muy pocos lo toman en serio; no obstante, se editan 10 millones de ejemplares de la obra hasta 1943. El estadístico Burgdörfer y el archivero eclesiástico Themel participan activamente en el registro de los judíos. Los comentarios a las "Leyes Raciales" dan las instrucciones prácticas para excluir a los judíos de la sociedad. Salvo Rosenberg, ninguno de los autores fue sometido a juicio después de 1945; algunos de ellos volvieron a hacer carrera.

 

    

"Der Westen" (El Occidente),
Berlín, 4 de agosto de 1935

 

 

 

4. Terror y campos de concentración

 

Después del incendio del Reichstag, el 27 de febrero de 1933, se llevan a cabo detenciones en masa. Poco después se establecen los primeros campos de concentración provisorios. Los partidos burgueses del Reichstag aprueban la ley de plenos poderes, con la que Hitler gobernará doce años. La constitución de la República de Weimar es derogada; la democracia se suprime a sí misma.

Entre los 50.000 detenidos e internados en los campos de concentración figura Carl von Ossietzky, el redactor en jefe de la Weltbühne (La tribuna del mundo). En 1936 recibe el premio Nobel de la paz. Puesto en libertad en 1938, fallece poco después por las consecuencias del encarcelamiento.

Una vez silenciado el espíritu y la conciencia de la nación, el régimen tiene las manos libres para cometer sus crímenes y preparar la futura guerra.

 

 

 

Carl von Ossietzky en el campo de concentración de Esterwegen
Foto: Der Tagesspiegel, Berlin

 

 

 

5. El boicoteo de abril

 

El gobierno responde a los reportajes de la prensa extranjera sobre el terror en Alemania con una nueva medida de terror.

El 1 de abril de 1933, las SA montan guardia delante de todas las tiendas pertenecientes a judíos, los consultorios de médicos judíos y las oficinas de abogados judíos. El boicoteo es declarado como respuesta a la "propaganda difamatoria judía sobre presuntas atrocidades". En realidad, es el inicio de la expulsión de los judíos de la economía y de la vida profesional.

 

 

"Art. 3 (1) Se jubilará a los funcionarios que no sean de descendencia aria (arts. 8 y sigs.); tratándose de funcionarios a título honorífico, serán despedidos (...)"

"Art. 4 Los funcionarios cuya actividad política hasta la fecha no ofrezca garantía suficiente de su apoyo permanente e incondicional al Estado nacional, podrán ser despedidos."


(Ley para el restablecimiento del cuerpo de funcionarios de carrera, Boletín Oficial del Reich, núm. 34, 7 de abril de 1933)

 

 

 


Berlín, 1 de abril de 1933
Foto: Yad Vashem, Jerusalem

 

 

 

6. La quema de libros

 

El 10 de mayo de 1933, estudiantes y bibliotecarios "limpian" en todas las ciudades universitarias las bibliotecas de literatura "indeseable" y arrojan los libros a la hoguera.

El cuerpo de profesores y las corporaciones estudiantiles, los Cascos de Acero (Stahlhelm), las SA y la Juventud Hitleriana (HJ) asisten en bloque al espectáculo. Más tarde se amplían las listas negras. Se prohiben las obras de Voltaire y Lessing, Marx y Heine, Freud y Einstein, Heinrich Mann, Thomas Mann, Brecht, Anna Seghers, Kästner, Tucholsky y de muchos otros.

Casi todos los escritores contemporáneos alemanes se exilan.

 

Plaza de la Ópera, Berlín, 10 de mayo de 1933
Foto: Bundesarchiv, Berlin

 

 

 

7. Propaganda de odio

 

El Gauleiter (jefe regional de la administración nazi) de Franconia, Julius Streicher, lanza una propaganda sanguinaria e insidiosa en su semanario antisemita Der Stürmer ("El atacante"). Fundada en 1923, la publicación alcanza en 1933 una tirada de más de 20.000, y en 1940 de más de 600.000 ejemplares. El eslogan "¡Los judíos son nuestra desgracia!" proviene del historiador Heinrich von Treitschke (1834-1896).

 

 

 

“El Gauleiter de Franconia, Julius Streicher, se dirigió ayer a aproximadamente 16.000 personas en el Palacio de Deportes de Berlín. Otros 5.000 berlineses se congregaron en las canchas cubiertas de tenis, el segundo pabellón más grande, donde el discurso del camarada Streicher fue transmitido por altoparlantes. Las entradas para ambos recintos de reunión estaban agotadas desde días atrás.


Westdeutscher Beobachter, 16 de agosto de 1935)

 

 

 

 

8. Segregación

 

No sólo se organizan manifestaciones públicas para preparar psicológicamente la opinión pública alemana para las leyes raciales de Nuremberg. El NSDAP prepara una campaña destinada a producir la impresión de que la población misma exige la intervención del legislador. En toda Alemania se colocan carteles de prohibición, en que se advierte a los judíos que no entren en restaurantes, parques públicos y pueblos enteros.

 

 

 

9. Las leyes raciales de Nuremberg

 

 

El 15 de septiembre de 1935 se adoptan las leyes raciales de Nuremberg. La "Ley de ciudadanía del Reich" declara a los judíos ciudadanos de segunda clase. La "Ley para la protección de la sangre y el honor alemán" prohibe matrimonios mixtos entre judíos y no judíos. Puede ser condenada por "profanación racial" (Rassenschande) tanto una familia judía que ocupe a una empleada cristiana como una pareja que eluda la ley casándose en el extranjero.

 

 

"Profanadores de raza" expuestos públicamente
a la vergüenza, Norden, julio de 1935

 

 

 

10. Profanación racial

 

Las nuevas leyes constituyen la base para innumerables decretos, ordenanzas y medidas, por cuyo intermedio el Estado nazi priva paso a paso a los judíos alemanes de todos sus derechos y les retira sus medios fundamentales de existencia. La "Ley para la protección de la sangre" desencadena una oleada de denunciaciones. La ciudad de Hamburgo es solamente un ejemplo: aproximadamente 5.000 personas son arrestadas e interrogadas, pero sólo se instruyen 1.150 sumarios.

A ello se oponen 538 condenas en Hamburgo, Fráncfort y Colonia. Hasta el día de hoy se desconoce cuántas condenas hubo en todo el territorio del Reich. El semanario Der Stürmer menciona 558 condenas en el año 1936. Después de haber cumplido la pena de prisión, los condenados son transferidos automáticamente a un campo de concentración.

 

 

 

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    Contenido:
   La dictadura en Alemania    Los judios resisten
  
y defienden su dignidad
   Le época de la preguerra    La guerra contra Polonia
   Los ghettos    Las ejecuciones masivas    La Conferencia de Wannsee

   Las deportaciones

   Exposición especial    Los campos de transito    Los campos de la muerte    Auschwitz
   La vida en los campos de concentración    El levantamiento del ghetto de Varsovie    El fin de la guerra    La liberación
   La historia de la casa      

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