Casa de la Conferencia de Wannsee
Memorial


 

 

 

11. La vida en un campo de concentración

 

En la Europa ocupada por Hitler hay innumerables campos de todo tipo, categoría y tamaño: los de trabajo, de tránsito, de prisioneros de guerra y los campos de concentración con sus incontables subcampos donde están recluidos presos políticos de todos los países europeos. Los nombres de Dachau, Sachsenhausen, Buchenwald, Flossenbürg y Mauthausen, Ravensbrück, Nutzweiler, Neuengamme, Stutthof y Gross-Rosen se convierten en sinónimos del terror. A ellos se suman los de exterminio, donde no vive nadie aparte del personal de guardia alemán y una cuadrilla de trabajo judía. Existen sólo dos campos combinados de concentración y de exterminio: Majdanek cerca de Lublin y, sobre todo, Auschwitz-Birkenau.

 

La selección no decide entre la vida y la muerte, sino sólo el momento de morir. Unos son asesinados de inmediato, mientras que otros son explotados antes en el trabajo hasta su agotamiento físico total. En el lenguaje de las SS, ello se llama "exterminio por trabajo". El Reich Alemán alquila sus esclavos por tres a cuatro reichsmarks por día a numerosas empresas de la gran industria. A finales de 1944, los ingresos por este concepto se cifran en más de 50 millones de reichsmarks mensuales.

 

La vida cotidiana en los campos se caracteriza por la total insuficiencia de la alimentación y la vestimenta, el alojamiento en barracas más que precarias, unas condiciones higiénicas catastróficas, la formación en filas durante horas y en cualquier tiempo, y el trato inhumano inflingido por los guardas. Los crueles castigos disciplinarios, que van desde la privación de comida hasta la horca, pasando por azotes y celdas que eran tan estrechas que sólo permitían estar de pie, crean un ambiente de terror permanente. Dentro de la jerarquía de los presos, los judíos ocupan el escalón más bajo.

 

Al cabo de tres a seis meses como máximo, el preso se halla al final de sus fuerzas. Si no perece o si no comete suicidio por desesperación, es clasificado como no apto para el trabajo en una de las temidas "post-selecciones". Entonces muere por la aplicación de una inyección de fenol o es enviado a las cámaras de gas. Sólo quien es capaz de conseguir un puesto en la administración del campo, en la enfermería o en la cocina tiene una posibilidad de sobrevivir. Más de un millón de personas de todas las naciones mueren en los campos de concentración.

 

Los médicos de las SS en los campos no sólo seleccionan transportes enteros para las cámaras de gas y supervisan los castigos de azotes y las ejecuciones. También realizan series de ensayos médicos en seres humanos vivos, para fines militares, en el marco de la investigación sobre "higiene racial" y por encargo de la industria farmacéutica. Para muchos, estos experimentos también son un camino a la muerte.

 

 

 

 


 

1.  Un mundo extraño

 

 

Cuerpo de guardia de las SS (Foto: Museum Auschwitz)

 

 

El recién llegado al campo entra en un mundo extraño que se rige por leyes propias. Es privado de su indumentaria civil y de todas sus pertenencias personales, es rapado y debe vestir un uniforme de preso. Se le tatúa un número en el brazo, que de ahí en más sustituye a su nombre.

La vida que llevaba hasta ese momento deja de existir. Ya no posee derechos, queda sometido las férreas normas del reglamento del campo y al terror de los guardas y está expuesto, sin protección, al hambre y al frío. Comienza una lucha sin tregua ni cuartel por la supervivencia, que muy pocos resisten.

 

 

 

2. Trabajo forzado

 


"Una cuadrilla de 100 personas perdía aproximadamente 10 presos por día. Éstos morían por desnutrición, como consecuencia de accidentes de trabajo, etc. La alimentación era mala y la vestimenta era insuficiente. [...] No había donde asearse ni jabón para mantener limpia la ropa. La vestimenta que yo distribuía provenía de los gaseados en Birkenau."

 

Noack Treister, preso en Auschwitz

 

 

 


"¿Por cuánto tiempo podía aplazarse la muerte? En Birkenau, un preso que formaba parte de una cuadrilla de trabajo podía contar con dos a tres meses de vida. [...] Un puñetazo de un SS, un golpe con el bastón del guarda bastaban para dejarlo tan maltrecho que sería inevitablemente tomado en la próxima "selección"."

 

Robert Levy, preso en Auschwitz

 

 

 

 

3. Himmler en Auschwitz

 

El 17 de julio de 1942, el Reichsführer SS Heinrich Himmler visita Auschwitz por segunda vez. En Monowitz inspecciona las obras de la fábrica Buna de la IG Farben y se hace informar sobre el progreso de los trabajos, a través del ingeniero en jefe Faust.

Antes, en Birkenau, en presencia del comandante del campo Rudolf Höss, asiste a la selección, el gaseado y la incineración de un transporte de deportados, para conocer el procedimiento. No se realizaron fotografías de esa visita.

 

Himmler en Monowitz, 17 de julio de 1942

(Foto: Bundesarchiv, Berlín)

 

 

 

4. IG Farben

 


■ "Le adjunto los informes de las reuniones que mantuvimos para discutir los trabajos de construcción [...]. Con motivo de una cena ofrecida por la dirección del campo de concentración, definimos, así mismo, todas las medidas destinadas a permitir que las fábricas Buna se beneficien del funcionamiento realmente excelente del campo de concentración."

 

Dr. Otto Ambros, miembro de la Junta Directiva de la IG Farben, a la Dirección del Grupo, 12 de abril de 1941

 

 

 

Fábricas Buna, Monowitz

(Foto: Museum Auschwitz)

 


■ "Por lo que recuerdo, se emplearon presos de los campos de concentración en casi todas las empresas industriales alemanas que podían emplearlos en masa. [...] En total, en la época de mayor empleo, hubo unos 500.000 reclusos de los campos de concentración empleados en la industria alemana en su conjunto."

 

SS-Obersturmbannführer (Teniente Coronel) Karl Sommer, Oficinal Central para la Economía y la Administración de las SS

 

 

 

 

5. Krupp, Siemens-Schuckert, Rheinmetall Borsig, etc.

 


■ "La nación entera estaba a favor de los lineamientos principales seguidos por Hitler. Nosotros de Krupp jamás nos preocupamos mucho por la vida. Sólo queríamos un sistema que funcionara bien y que nos diera la posibilidad de trabajar sin estorbos. La política no nos interesaba. [...]

Cuando me preguntaron acerca de la política antijudía de los Nazis y qué sabía al respecto, dije que no sabía nada del exterminio de los judíos y añadí: cuando se compra un buen caballo, hay que aceptar unos pocos defectos."

 

Alfred Krupp von Bohlen und Halbach, 1945

 

 

 

 

 

 

6. Alojamiento

 


"En el campo de hombres de Birkenau había sólo tres barracas de letrinas para 32 barracas de alojamiento. Dado que, en promedio, alrededor del 30% de los presos padecía diarrea provocada por el hambre, este pequeño número de letrinas era absolutamente insuficiente. Los guardas velaban por que las instalaciones de letrinas sólo fueran utilizadas durante poco tiempo. [...] No había papel higiénico."

 

Extracto del acta de acusación del primer juicio de Auschwitz

 

 

 


"Los techos de las barracas no eran impermeables. Cuando hacía mal tiempo la lluvia se filtraba por muchos lugares. Las literas de madera de tres pisos sólo se encontraban guarnecidas de paja, que estaba sucia y llena de tierra o mojada. A veces no había siquiera paja. Entonces los prisioneros dormían directamente sobre las tablas."

 

Extracto de la sentencia del jurado de Francfort en el primer juicio de Auschwitz

 

 

 

 

7. Llamada para formar en fila

 


"A las tres y media de la madrugada nos despertaron los gritos de las guardas. Nos hicieron bajar a los bastonazos de las literas y salir para formar en fila. Nada del mundo podía dispensarnos de ello. Incluso a las moribundas había que arrastrarlas hasta allí. Estuvimos paradas en filas de a cinco hasta el amanecer."

 

Marie Claude Vaillant-Couturier, ex presa en Auschwitz

 

 

 


"El recuento que se llevaba a cabo dos veces por día, significaba para los prisioneros, tener que estar parados durante horas, en la humedad, el frío y el fango. Si había llovido de día, por la noche los presos tenían que acostarse en las literas con la ropa mojada. No era de extrañar que cientos de ellos murieran todos los días."

 

SS-Unterscharführer (Cabo) Perry Broad, Sección Política, Auschwitz

 

 

 

Auschwitz (Foto: Museum Auschwitz)

 

 

 

8. "Experimentos en seres humanos"

 

El SS-Hauptsturmführer (Capitán) Dr. Sigmund Rascher y el director del Instituto de Medicina de la Aviación, Siegfried Ruff, realizan experimentos en presos del campo de concentración de Dachau, por encargo de la Fuera Aérea. Aproximadamente 170 de ellos mueren a consecuencia de esos ensayos. Uno de ellos consiste en la exposición a agua helada.

 

Exposición a agua helada, Dachau 1943

(Foto: Ullstein)

 

 


"Auschwitz es, bajo todo punto de vista, más apropiado que Dachau para un ensayo en serie de esa naturaleza, dado que allí hace más frío y que, por la extensión del predio, se llama menos la atención en el campo (las personas de ensayo gritan cuando tienen mucho frío).

 

SS-Hauptsturmführer (Capitán) Dr. Sigmund Rascher al Reichsführer SS Heinrich Himmler, 17 de febrero de 1943

 

 

 

 

9.

 

En otro ensayo en serie, el Dr. Rascher encierra a los presos en cámaras de baja presión, especialmente construidas al efecto, en que se simulan altitudes de hasta 20.000 metros.

De nuevo, no sólo se acepta conscientemente la muerte de las personas de ensayo, sino que la misma forma parte del experimento.

Otros médicos de las SS infectan a sus víctimas con malaria, tifus exantemático y gangrena gaseosa, les inflingen quemaduras con fósforo y realizan ensayos de trasplantes de huesos.

 

 

 

10. Los médicos

 

En Auschwitz y Ravensbrück, el Prof. Dr. Carl Clauberg, médico en jefe de la clínica de ginecología de Königshütte, ensaya un procedimiento de estilización en mujeres judías y "gitanas", por encargo de Himmler. Muchas de ellas mueren.

Condenado a 25 años de prisión en la Unión Soviética en 1948, Clauberg es puesto en libertad en 1955, bajo el acuerdo sobre "repatriados tardíos" celebrado entre Bonn y Moscú, y regresa a la República Federal de Alemania. Es arrestado nuevamente, pero fallece poco antes de su procesamiento.

 

 

 

11.

 

El ejemplo del Instituto Kaiser Wilhelm de Antropología, Genética Humana y Eugenesia de Berlín ilustra la relación de causalidad entre una ciencia misantrópica y las prácticas criminales.

A partir de 1933, su director, el Prof. Eugen Fischer, uno de los precursores teóricos de la política racial nazi, colabora estrechamente con las SS y la Oficina de Genealogía del Reich (Reichssippenamt).

 

 

Otmar von Verschuer (Foto: Ullstein)

 

 

En 1942, su discípulo, el Prof. Otmar Freiherr von Verschuer, que se dedica a la investigación de gemelos, lo sucede en el cargo. Un año después su antiguo asistente, el Dr. Josef Mengele, se traslada a Auschwitz, donde trabaja como médico.

 

 

 

12. Experimentos en niños

 

Josef Mengele (Foto: Ullstein)

 

Con autorización de Himmler, Mengele colabora en Auschwitz en un proyecto de investigación de Verschuer, financiado por la Asociación Alemana de Investigación.

Infecta a niños gemelos con fiebre tifoidea y luego los hace matar. Las preparaciones de órganos las envía a su director de tesis en Berlín. Verschuer destruye todo el material comprometedor en 1945 y continúa su carrera en la Universidad de Münster.

 

Mengele huye a América del Sur, donde muere en 1979. Fischer es nombrado presidente honorario de la Sociedad Alemana de Antropología en 1953.

 

 

 

13. Castigos en el campo

 

 


"Siempre había ahorcamientos públicos, en promedio dos a tres por semana. Los pretextos eran insignificantes. Recuerdo el caso de un joven francés a punto de cumplir 17 años. Para tener una especie de celebración, intentó conseguir un trozo de pan y media lata de mermelada. Los SS lo sorprendieron y lo ahorcaron."

 

Grégoire Afrine, preso en Auschwitz

 

 

 

Las SS envían vagones enteros llenos de personas a las cámaras de gas, sin preguntar por su nombre. El poder absoluto de los guardas sobre los presos permite todo tipo de arbitrariedades. Sin embargo, los archivos de la burocracia del campo confieren incluso al terror abierto una apariencia de corrección y legalidad.

 

 

 

14. "Egresos"

 


Stalag XB Sandbostel

poco después de la liberación,

el 30 de abril de 1945.

(Foto: IWM, Londres) 


Sachsenhausen

(Foto: DHM, Berlín)

 

 


"En Monowitz había selecciones cada tres a seis semanas, salvo en la enfermería, que se hacían en la plaza donde había que presentarse cuando se tocaba llamada y en la puerta del campo, cuando los presos salían a trabajar. Los presos seleccionados eran echados en un camión abierto -sin zapatos y sin ropa interior- (incluso en el invierno) y retirados."

 

Leon Staischak, ex preso

 

 

 


"El fichero de los muertos era mucho más grande que el de los vivos. Yo estimo –reitero que durante mucho tiempo fui jefe de la oficina- que al final en Buna [Monowitz] el número de vivos era de aproximadamente 10.000 presos frente a un número de muertos de aproximadamente 120.000 presos, y que el número total en los subcampos era de 35.000 frente a un número aproximado de 250.000 muertos."

 

Dr. Gustav Herzog, ex preso, en el juicio de Nuremberg

 

 

 

 

15. "Nuevos ingresos"

 

 

Auschwitz-Birkenau

(Foto: Yad Vashem, Jerusalén)

 

 

 


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